Alice sintió el peso de la responsabilidad caer sobre sus hombros mientras mantenía la fría hoja en el cuello de James Turner. Sus ojos se mantuvieron fijos en los del gran Alfa Turner, que dudaba en retroceder ante la situación. La hembra sabía que esa era una oportunidad crucial para mostrar la fuerza y determinación de su manada, pero su corazón dolía al pensar en herir a James. Después de todo, él era su amor de la infancia, y podía escuchar el sonido de su corazón latiendo rápidamente.
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