La hembra respiró hondo mientras avanzaba hacia el oscuro bosque.
Alice sostenía su espada en una mano, mientras la cota de malla le apretaba un poco, pero sabía que eso era para su protección; después de todo, los lobos del alfa tenían espadas y puñales de plata...
A su alrededor, escondida en las sombras de la noche, estaba toda la manada Harrison, su pueblo dispuesto a luchar para que existiera la libertad.
Habían estado caminando durante casi dos días, y esa noche atravesarían el pantano de