El camino estaba despejado, aunque la noche era oscura. Alice podía oír la respiración de los lobos detrás de ella, docenas de machos a sus órdenes. Cuando miró hacia atrás, no vio a Asher y su grupo, y eso la asustó aún más.
Tenía la extraña sensación de que él ocultaba algo, pero no se preguntaba qué.
Respiró hondo, sintiendo aún la sensación del pantano en su cuerpo. Dos noches muy duras para llegar a ese punto del bosque escondida, si los clanes conseguían pasar ese lugar sería imposible de