El olor a cocina llenaba toda la casa de los Geller. Llevaba en la cocina desde que Asher y Henry habían viajado en una misión de la manada. Dirigió su atención a la comida.
Había patatas y carne de conejo cociéndose en el caldo, la hembra removió el caldo unas cuantas veces más y el embriagador aroma le golpeó en la cara. Su propio estómago rugió.
- Cocinas muy bien, pero a veces desperdicias muchos ingredientes. - dijo Lucía, y empezó a recoger los trozos de verdura e incluso algunas peladu