Las luces del coche iluminaron el sendero hacia una pequeña edificación a las afueras de un pueblo. Parecía abandonada a simple vista, pero Samer sabía mejor que confiar en las apariencias. Había aprendido a lo largo de los años que los lugares más discretos solían esconder los secretos más oscuros.
—¿Estás segura de que esta es la dirección? —preguntó Samer, estacionando el coche a una distancia prudente.
Agatha revisó de nuevo el documento, buscando cualquier indicio de que pudiera haber come