La primera luz del día se filtraba por las cortinas de la habitación. Agatha se despertó con una extraña calma, como si en el transcurso de la noche algo hubiera cambiado en su interior. Había tomado una decisión. No permitiría que sus dudas la consumieran más; tenía que ser parte activa de este juego.
Samer ya estaba de pie, vistiéndose con rapidez mientras atendía varias llamadas. Las negociaciones con Zayed habían sido solo el inicio de una serie de alianzas que necesitarían para consolidar