El silencio de la noche era tan profundo que casi se podía escuchar el latido de sus corazones. Agatha caminaba lentamente junto a Samer, su paso firme, pero su mente aún atrapada en las incertidumbres que los rodeaban. El pasado parecía no querer dejarlos en paz, siempre volviendo en momentos como este, cuando menos lo esperaban. El peso de las decisiones, de lo que había sido y de lo que aún faltaba por descubrir, caía sobre sus hombros.
Samer, siempre tan calculador, parecía tener una mirada