Agatha y Samer permanecieron abrazados por unos minutos más, sintiendo cómo el peso de sus palabras comenzaba a asimilarse en sus corazones. Pero la tranquilidad no duró mucho. Un fuerte golpe en la puerta interrumpió el momento. Ambos se separaron de golpe, y Samer se tensó instantáneamente.
“¿Qué sucede?” preguntó Agatha, su corazón acelerándose.
La puerta se abrió lentamente y Nora apareció, su rostro pálido y lleno de preocupación. Había algo en sus ojos que hizo que Agatha se sintiera inme