Las palabras de Samer resonaban en la mente de Agatha: "A ti." Nunca había sentido tanto miedo como en ese momento. El peligro se cernía sobre ella de una manera que no podía controlar ni anticipar, y lo peor de todo es que ni siquiera sabía quién estaba detrás de todo esto.
Samer estaba frente a ella, su rostro duro como el mármol, pero Agatha podía ver la preocupación en sus ojos. Era evidente que él también estaba nervioso, aunque se esforzaba por ocultarlo. Por un momento, se sintió atrapad