El reloj marcaba la medianoche cuando Agatha se encontró de nuevo frente a la ventana, observando las luces titilantes de la ciudad a lo lejos. El eco de sus pensamientos resonaba en su mente, como si cada decisión que tomara llevara consigo un peso más difícil de soportar. Samer había tenido razón al insistir en la necesidad de cautela, pero había algo en la oscuridad de la noche que hacía que todo pareciera aún más complicado.
—¿Qué estamos haciendo, Samer? —dijo en voz baja, aunque él ya est