El clima en la oficina se había vuelto menos tenso desde la conversación de Agatha con Samer. Sin embargo, algo nuevo había empezado a crecer entre ellos, una especie de expectativa que los hacía intercambiar miradas prolongadas y pequeñas sonrisas que decían más de lo que cualquiera de los dos se atrevía a admitir en voz alta.
Esa mañana, Agatha estaba revisando unos documentos cuando recibió una notificación en su teléfono. Era un mensaje de un número desconocido, algo que inicialmente pasó p