El viento frío de la noche soplaba con fuerza mientras Samer y Khaled se movían sigilosamente entre las sombras, acercándose a la base enemiga. Las coordenadas proporcionadas por Agatha los habían guiado hasta un complejo aislado, rodeado por un bosque denso. Desde la distancia, podían distinguir luces de vigilancia que barrían el área y guardias patrullando con armas automáticas.
-Esto está mucho más fortificado de lo que esperaba -murmuró Khaled, ajustando la mira de su rifle.
Samer asintió,