El sonido de las alarmas continuaba resonando, llenando la mansión con una tensión palpable. Agatha permanecía en la sala, abrazándose a sí misma mientras miraba hacia la dirección por donde Samer había desaparecido. Su instinto le decía que algo grande estaba ocurriendo, algo mucho más peligroso de lo que Samer estaba dispuesto a admitir.
Por un momento, pensó en seguirlo, pero las palabras de advertencia de Samer seguían resonando en su mente: "No te muevas hasta que te lo diga." Su corazón l