El sonido de pasos apresurados resonaba por los pasillos de la mansión mientras Samer buscaba a Khaled. Su rostro era un mapa de tensión, sus pensamientos girando como un remolino descontrolado. La llamada no solo había encendido todas sus alarmas, sino que también había tocado una fibra que creía imperturbable: el miedo de perder a Agatha.
Finalmente encontró a Khaled en la sala de seguridad, revisando las imágenes de las cámaras. Los monitores mostraban diferentes ángulos del perímetro, con l