Los ecos de la protesta resonaban en las paredes de la mansión, un recordatorio constante de la lucha que Agatha había decidido emprender. Mientras la brisa suave de la tarde entraba por las ventanas abiertas, llenando el aire con el olor de las flores del jardín, Agatha se sentó en el amplio salón junto a Samer, revisando las noticias que cubrían el evento de la noche anterior.
Las imágenes de mujeres levantando sus voces por los derechos y la dignidad de quienes habían sufrido injusticias inu