El ambiente en el departamento que Samer había asegurado para su seguridad era tranquilo, casi demasiado tranquilo. Agatha intentaba concentrarse en revisar la documentación legal que respaldaba el caso contra Jaber, pero no podía evitar sentir una inquietud que no lograba sacudir. Su intuición le decía que algo no estaba bien, pero no sabía exactamente qué era.
Samer entró en la sala con dos tazas de café, una pequeña sonrisa curvando sus labios. Se sentó junto a ella y le pasó una de las taza