Agatha despertó de repente, el corazón latiendo desbocado. Había tenido un sueño inquietante, pero los detalles se desvanecían rápidamente. Se sentó en la cama, tratando de calmar su respiración. Desde la sala llegaban los débiles sonidos de Samer hablando por teléfono, su voz grave y tensa.
Se levantó, ajustándose el albornoz, y caminó hacia la sala. Encontró a Samer de pie junto a la ventana, el teléfono pegado a su oído, mientras miraba hacia la ciudad iluminada.
—Entendido. Mantenme informa