La conversación con Lila avanzó rápidamente. En una esquina del evento, lejos del bullicio de la multitud, Agatha, Samer y Zain se sentaron alrededor de una pequeña mesa con café, mientras Lila examinaba el material que habían recopilado.
—Esto es más serio de lo que pensaba —dijo Lila, revisando los documentos—. Si esto llega a la prensa, Al-Fayed no podrá ignorarlo. Pero necesitamos más que solo documentos. Necesitamos testimonios.
—¿Te refieres a testimonios de las víctimas? —preguntó Zain,