Mauricio entrecerró los ojos y volvió a su habitación para tomar algo. Al regresar, se ubicó detrás de Valeria en el minibar y puso un collar justo en frente de sus ojos.
Valeria miró el colgante abierto y frunció el ceño, un tanto molesta: —¿Por qué me lo muestras? Guárdalo para ti.
Con agilidad, Mauricio desprendió la foto dentro del colgante y la volteó para que Valeria viera la otra cara.
Ahí aparecía un joven de rostro amable y sonrisa tibia, con rasgos similares a los de Mauricio.
—Es mi h