Valeria apoyaba ambas manos en sus rodillas, sus ojos, inmóviles, estaban fijos en las flores y hierbas al otro lado del camino de piedras, en su mente, surgía el rostro de Mauricio, bien definido pero lleno de indiferencia.
Ella no podía expresar qué sentía en su corazón, una sensación agria, una sensación de plenitud.
Resultó que ese hombre no era indiferente por naturaleza, él también había amado apasionadamente a una mujer.
Después de un rato, Valeria humedeció sus labios un poco secos y pre