Con rollitos de primavera y curry extendidos frente a mí, me sentí como un completo idiota.
Pero no sabía por qué.
¿Porque había ido a buscar comida en vez de ir al Olimpo como había planeado?
¿O porque había tirado la comida y seguido el sonido de los gemidos guturales que oí venir del baño?
Tenía el pene tan duro, tan listo, que podía sentir las gotas de líquido preseminal. ¿Pero acaso había entrado en ese baño y me había arrodillado junto a la bañera? ¿La había besado, había metido la mano b