Se había acercado.
Me había hecho sentir importante, que yo era más que mi linaje.
Mis padres me querían, y yo lo sabía, pero no sabían cómo tratar a los niños. Durante la mayor parte de mi infancia, me criaron niñeras, que me llevaban a casa en vacaciones y ocasiones especiales. El resto del tiempo, iba de un internado a otro. Al final, me harté de ellos y me rebelé, metiéndome en líos. No tardé en volver a casa. Los colegios privados de la zona no eran mucho mejores, y escuchar las peleas de