—Se ve perfecto —dije, secándome el pelo con la toalla. No me había dado cuenta de lo mucho que necesitaba relajarme hasta ahora.
Me dejé caer junto a Molly en el sofá. Los muelles crujieron bajo mi peso y automáticamente me moví para encontrar el sitio donde no me molestara el trasero. El sofá ya estaba aquí cuando respondí al anuncio de Emma para compartir piso y también cuando se mudó. Quién sabe cuántos años tendría.
—¿Qué tal la búsqueda de trabajo? —preguntó Molly, pasándome una lata de c