Fue un día infernal, incluso peor que la semana posterior al desastre con la organizadora de fiestas.
Todo era rígido y formal. Una cosa era segura: Molly tenía razón cuando dijo que tenía que ocuparme de esto. Y Dominic tenía razón.
Teníamos que hablar.
O podía superar lo del viernes o no. Era así de simple. Tenía que decidir si podía dejarlo atrás, y si no, tendría que renunciar.
Las reuniones que normalmente me fascinaban parecían aburridas e interminables. Buscaba informes para Dominic y to