La mañana en la Suite Real olía a mantequilla francesa y a victoria podrida.
Un camarero invisible había dejado el desayuno mientras dormíamos. Fresas bañadas en chocolate, cruasanes recién horneados y una botella de Dom Pérignon en una cubitera de plata.
Junto a la bandeja, la prensa del día estaba desplegada como un abanico de vanidad.
¡HOLA!: LA BODA DEL SIGLO. VOGUE: ELENA ROJO, LA NUEVA REINA DE LA MODA Y LAS FINANZAS. EXPANSIÓN: FUSIÓN CASTILLO-NEXTECH CREA EL MONOPOLIO MÁS GRANDE DE EURO