La madrugada se colaba entre los cristales del hospital como un susurro helado. El sobre reposaba sobre las rodillas de Valeria, sellado con una precisión casi cruel. Ella lo miraba con la misma mezcla de temor y determinación con la que se observa a un enemigo silencioso. Sus dedos lo rozaban como si ardiera. No era solo un pliego de papeles. Era una trampa escrita con tinta negra y voluntad calculada.
Estaba sola en el cuarto de descanso. La bata desabrochada, el cabello alborotado por las ho