Capítulo 4.3: Sentimientos ocultos.
Ante la actitud de la joven, Egan y Chloe intercambiaron miradas preocupadas, sin embargo, ninguno insistió, sabían que, si algo se le metía en la cabeza a Elizabeth, nada la haría cambiar de opinión. Así que, sin decir nada más, ambos, optaron por lavarse las manos y centrarse en el pequeño concierto.
― ¿Por qué no vas? ―le preguntó Giovanni a Dante, quien observaba al dúo desde la puerta de la habitación de juegos
―Porque, en estos momentos, no es el pianista el que me preocupa ―respondió él