Al notar el alivio de Anna, Armin, no pudo evitar soltar una risita.
― ¿De verdad le pides permiso? ―le preguntó en voz queda tras darle la espalda a Dante
―No quiero problemas, no esta noche ―
―Entonces, ¿vas a ceder? ―preguntó Armin divertido, pues sabía que la joven odiaba que los lobos fueran posesivos con sus compañeros
―Solo por esta temporada ―respondió ella encogiéndose de hombros
―Muy bien ―dijo Armin riendo ―Vamos a por ese vinilo ―
Recuperando su entusiasmo, Anna asintió.
―De acuerdo