Capítulo 2.4: Refuerzos.
Sin emitir sonido alguno, Amara clavó sus ojos en los grises del niño.
Había algo en él que le resultaba familiar, algo que le producía un extraño sentimiento, aunque no estaba muy segura de qué se trataba.
― “Para, no quiero despertar aún” ―resonó una muy perezosa voz masculina en su cabeza ― “Pero lo haré si debo protegerlo incluso de ti” ―
― ¿Atticus? ―volvió a preguntar Amara
Irritado por que su hermana continuara llamándolo así, Ares gruñó.
― No soy… ¡Olvídalo! ¡Sólo para de matar! ―gritó