Capítulo 13.2: El dolor de una madre.
―Fueron años muy difíciles ―intervino Máximus nuevamente ―No entendía porque mi hijo se comportaba así, lo que más me dolía eran los comentarios que iban creciendo a su alrededor, sobre todo, aquel apodo de “príncipe mimado” ―dijo apretando los dientes ―Intenté hacer de todo, pero la actitud de mi hijo no cambiaba, si no que parecía empeorar cada vez que yo intentaba acercarme, por lo que, finalmente, terminé accediendo a la idea de Arioch sobre el campamento del teniente Novak ―
―Desgraciadame