31. Un rostro del pasado
El frío de la noche golpea mi rostro cuando salgo del edificio, pero apenas lo siento.
Mi mente está en un solo lugar.
Lena.
Corro. No importa si tropiezo o si el alcohol aún entorpece mis sentidos. Solo sé que tengo que llegar.
La voz en el teléfono no dio muchos detalles, solo una dirección y la promesa de que era urgente.
Y eso es suficiente para que la desesperación me carcoma por dentro.
Lena…
¿Qué está pasando?
¿Por qué esta persona tiene información sobre ella?
Y, lo más importante…
¿Por