30. Cenizas
El silencio entre nosotros es un campo minado.
Cada respiración, cada pestañeo, cada maldito segundo que pasa sin que uno de los dos diga algo, es un paso en falso que puede hacerlo explotar todo.
Lena me mira con los ojos enrojecidos. Yo apenas puedo sostenerle la mirada.
Porque si lo hago, si miro demasiado profundo, voy a perder el poco control que me queda.
Voy a suplicarle.
Voy a rogarle.
Voy a hacer cualquier cosa para que no se aleje.
Pero ella ya tomó su decisión.
Y yo… yo estoy