Secuestro laboral y nalgadas corporativas.
Sin mirar siquiera a Leo, fue directo a Scarlet, la levantó del sillón con una seguridad abrumadora y le plantó un beso tan intenso, tan caliente, tan lleno de poder… que Leo sintió cómo su dignidad se evaporaba.
Se levantó lentamente, derrotado, y salió en silencio. Lo único que dejó tras de sí fue un patético bufido y el aroma agrio de la vergüenza.
—Leo, desde este momento quedas fuera del equipo de desarrollo de fármacos. No estás capacitado para eso —le soltó Scarlet sin piedad, justo ante