Por los nietos y otros deseos.
Ana y Ester chocaron copas, brindando como dos cómplices legendarias.
—Por los nietos —dijeron al unísono, mientras Scarlet deseaba meterse debajo de la mesa y Derek ya estaba mentalmente planeando cumplirles el deseo… y más.
Scarlet, nerviosa como un gato mojado, se levantó bruscamente de la mesa, agarrando los platos con manos temblorosas, sin saber cómo responder al incómodo comentario materno. Pero antes de que pudiera dar un paso, Derek, con una sonrisa traviesa dibujada en los labios y es