Mi luna, aunque humana.
Scarlet se quedó sin aliento al ver que la recién llegada, sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia Derek y le plantó un beso en la mejilla.
Él, con una expresión de asco inmediato, se apartó bruscamente y se limpió la piel con el dorso de la mano.
—¡Selene, compórtate! —gruñó, visiblemente incómodo.
Ella puso gesto dramático, como si la hubieran apuñalado en el corazón.
—¡Dios, cómo puedes ser tan cruel conmigo! —se lamentó con teatralidad—. Pasé meses cumpliendo con mi deber de luna. ¡Meses, D