Lucha por la Virginal.
—No todos somos infieles, Leo —respondió Scarlet, tratando de no quebrarse—. No busques compañeros de pecado donde no los hay. Derek y yo solo somos conocidos. Y si fuera su mujer… tampoco tendrías derecho a reclamarme nada. Por favor, vete. No pierdas tu tiempo.
En el fondo, Scarlet pensaba en esa noche en la que, por un segundo, esperó que Leo la siguiera… y aunque sabía que era un error, estuvo dispuesta a darle una oportunidad.
¡Qué estúpida había sido!
Leo respiró hondo, como si intentara