Scarlet alternaba la mirada entre Derek… y sus propias manos, como si fueran más interesantes que él.
Derek, en cambio, permanecía en silencio, incómodo con los murmullos lejanos de enfermos, monitores y pasos de enfermeras que iban y venían a pocos metros.
Su ceño se frunció.
Aquella sala… le desagradaba, ya que era demasiado común, demasiado abierta y demasiado… vulnerable. Ese no era lugar para su reina.
#¿Por qué la trajiste aquí?# —rugió mentalmente, con voz recia, helada, invadiendo el en