Derek parpadeó, sorprendido.
#Gracias, amigo… eres genial# —le respondió mentalmente a Yeho, con ironía y alivio.
—Tengo un traje de mi padre — le explicó a su lunita, como si acabara de recordarlo de la nada—. Está en perfecto estado. No necesitamos comprar ni alquilar nada.
Scarlet lo miró, sorprendida. Luego sonrió como si le hubieran perdonado una deuda estudiantil y le dio una palmadita en el pecho.
—¡Perfecto! Así no tenemos que empeñar mis órganos —exclamó feliz.
Luego Scarlet se fue con