Cara a cara con la ex suegra tóxica.
—¿Disculpe? ¿A quién se refiere? —preguntó una de ellas, educadamente.
Claudia, señalando a Scarlet y Zhana con todo el desprecio que pudo reunir, respondió:
—A esas dos. Vienen a ensuciar la ropa. No tienen dinero. Solo entran para tomarse selfies y presumir en redes. No gastarán ni un centavo.
Zhana, que ya tenía la sangre caliente, sonrió con lentitud… y aplaudió.
—¡Bravo, Claudia! ¡Tú sí que sabes hacer el ridículo con elegancia! ¿Por qué no te postulas para Reina del Odio?
—¿Perdón? —saltó