Liam no podía creerlo.
Retrocedió tambaleándose, con los ojos muy abiertos y la boca entreabierta, mientras las palabras de Dean resonaban en sus oídos.
Janette era el testamento.
Todo este tiempo —cada manipulación, cada plan, cada mentira— había estado persiguiendo un fantasma. Pensó que estaba tan cerca de apoderarse de Blackwood Corp, solo para descubrir que había estado aferrándose a sombras.
—No… —murmuró de nuevo, mirando a Janette como si fuera una desconocida—. Estás mintiendo. Esto no