Capítulo 48. La Estrategia del Duque
RANDALL
El Range Rover se alejaba con suavidad de la calle donde residía Anna. James conducía con su habitual y silenciosa eficiencia, pero mi mente estaba a kilómetros de distancia de la discreta elegancia del interior del vehículo. Mi mirada se mantuvo fija en el retrovisor, observando cómo el edificio de ladrillo desaparecía en la bruma londinense; allí, Anna, la pieza maestra de mi tablero, acababa de entrar. Su indignación, su confusión evidente y esa reticencia nacida del trauma eran pred