Epílogo. El Jardín de los Sueños
Dos años habían pasado desde aquella noche de terror en Yorkshire, pero para Anna y Randall, se sentían como un suspiro, como el aliento que precede a un nuevo comienzo. El Ducado, ahora conocido como el Ducado de Harrington, había prosperado bajo el liderazgo de Randall. Londres había recuperado su pulso de intriga y elegancia, pero ahora con una justicia implacable que no permitía sombras. El apellido Lancaster había desaparecido, barrido por sus propias ambiciones y crueldades.
Bratt Lancast