Extra 1. El Refugio del Corazón
ANNA
Los días que siguieron al rescate fueron una bruma de médicos, analgésicos y el alivio abrumador de estar a salvo. Físicamente, me recuperaba. Mentalmente, el eco de los días en cautiverio aún se aferraba a mí como una sombra. Las pesadillas eran frecuentes, vívidas, recreando la celda, el silencio opresivo, el rostro enfermo de Bratt. Mis defensas estaban bajas, mi alma expuesta.
Pero cada vez que abría los ojos, Randall estaba allí. Y su presencia era el bálsamo más potente.
No era el du