118. La palabre "Libre”.
El humo del cigarrillo se disipa en el aire frío de la noche mientras mi mente trabaja con la precisión de un reloj. Las piezas están en su lugar. Lo he planeado todo para que Vicente no vea venir su caída, para que, cuando el golpe llegue, sea demasiado tarde para él.
Sergei, siempre con su semblante pétreo, me observa en silencio. El hombre que una vez fue la sombra leal de Dmitri ahora está listo para tomar el control, sabiendo que soy la clave para deshacerse de Vicente. Para él, esto no es