119. Después de todo esto, solo... irse.
Días después…
La ciudad sigue en pie, aunque todo ha cambiado en las sombras. Sergei ha asumido el control, y yo, por fin, soy libre de hacer lo que quiera. Pero la libertad es más complicada de lo que imaginaba.
Puedo irme, desaparecer del mapa, empezar de nuevo en otro lugar. Pero también puedo quedarme, usar lo que he aprendido para tejer mi propio destino, sin estar a la sombra de nadie.
Mientras observo la ciudad desde un balcón, el viento fresco acariciando mi piel, me doy cuenta de que,