105. La bomba que estaba esperando.
Llego al hotel donde la Reina me espera. Ella nunca se reúne en lugares públicos. Tiene un pequeño reino en su suite privada de la planta más alta, un lugar que refleja su poder, donde controla el mundo con la misma frialdad con la que maneja sus negocios.
La recepcionista ni siquiera me mira al pasar, simplemente me entrega una tarjeta magnética y un código de acceso. Todo está preparado. La Reina me espera, y eso siempre significa una cosa: quiere algo.
Al entrar en la suite, me recibe el aro