87.
El verdadero desafío llegó cuando los medios intentaron construir una narrativa nueva: ya no sobre la crisis, sino sobre mí. Sobre “la CEO que cambió las reglas”. Sobre mi vida personal. Sobre Gavin.
No respondimos. No alimentamos nada. Seguimos trabajando.
Y, poco a poco, el interés se diluyó.
Porque el escándalo no sobrevive donde no hay espectáculo.
Una noche, mientras Mateo dormía y la casa estaba en calma, me apoyé en el hombro de Gavin.
—¿Sabes qué es lo más raro de todo esto? —le dije.
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