Soñé con pasos que me perseguían. Con voces susurrando mi nombre. Con ramas que se alargaban como manos intentando atraparme. Soñé con lluvia fría, con tierra húmeda pegándose a mis pies, con mi respiración agitada. Y siempre, siempre, con la sensación de que alguien me observaba desde la oscuridad.
Hasta que, de pronto, una luz.
Y en medio de esa luz… él.
Gavin, tendiéndome la mano.
“Mil…”, dijo en ese sueño con una voz tan real que dolía.
Y yo la tomé.
Desperté bruscamente, jadeando. Mi coraz