Cuando creo que por fin se ha quedado dormida, acaricio su mejilla y dejando un beso en su frente, suelto un suspiro.
—En verdad lo lamento mucho, sé que fui un imbécil y que te lastimé con mis palabras, pero me cuesta confiar en las personas. Nunca me ha sido fácil y contigo es aún peor, más al ser exesposa de Lefebvre…
—¿Si te disculpo me dejarás dormir? —se queja sin abrir los ojos.
—¡¡Con un demonio!! ¿No estabas dormida? ¿Por qué fingías?
—No fingía, solo cerré los ojos con la esperanza de