Nathan
—No puedo creer que seas tan insensible —me recrimina Kalet cuando ve que no me levanto de mi asiento para seguir a Giselle.
—Deja de reprenderme, más tarde se le pasará la molestia. Seguro solo es un capricho el querer trabajar aquí, así como para Iris lo fue en su momento.
—Lo dudo —me contradice, mirándome con frialdad.
—¿Lo dudas? ¿Por qué, es que acaso conoces más a mi esposa que yo?
—No la conozco más que tú, pero te aseguro que ni siquiera te percataste de la forma en que su ceño